Te confieso el miedo y la tristeza,
aunque se hayan parecido más a la rabia;
te confieso el dolor y la pena,
te confieso que yo ya no estaba
pero fue en un segundo que el alma
se me hizo de piedra y las llamas
envenenaron cada sitio que yo recordaba.
Te confieso el miedo y la tristeza,
aunque se hayan parecido más a la nada;
te confieso el dolor y la guerra,
te confieso que algo me condena…
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