Podría escribir un himno absolutorio
o un verbo clandestino, quizás indiferente;
cualquier verdad, a medias, capaz del asombro
que en ocasiones llegué a confundir con la suerte…
Y escaparme de los manantiales de vida
que riega, sobre mis párpados, la noche indolente.
Podría escribir un himno al mal calendario,
obviando las fechas más tristes e inclementes;
esas que bloquea mi mente para librarme de todo pánico
o historia de horror consecuente…
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