Lo imposible me resulta bien,
me parece exacto, suele merecer;
lo imposible me parece bien,
porque lo extraordinario ha de volver.

Lo imposible siempre madura al tacto,
aunque resulte difícil de comprender;
lo imposible no se alcanza con las manos
pero sí que se puede llegar a conocer.

Lo imposible me resulta bien,
no me es extraño, suele acontecer;
lo imposible me parece bien,
porque lo extraordinario es menester.

MESSIERAL



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