Escribo Mejor en Ayunas

Escribo mejor en ayunas, cuando aún sigo conectado con mis últimos sueños o mis últimas pesadillas; no sé si se deba a que mis sentimientos más primitivos permanecen lo suficientemente intactos como para teclearlos casi sin distorsión; o, simplemente, a que mi ser no está aún intoxicado con ninguna emoción externa.

En ocasiones, despertar, meditar y ensayar un poco de canto me funciona, exquisitamente, para conseguir equilibrar todo cuanto siento sobre las líneas de cada poema. Admito que algunas veces sería un poco más cómodo dormir hasta tarde pero en esas ocasiones mis escritos no fluyen como debieran y mis sentimientos a lo largo y ancho del día tampoco.

Escribo mejor en ayunas, luego de dar los buenos días a mi hijo y de abrazarle, de explicarle que es un gran día para pasarlo increíble. Escribo mejor cuando mis sentimientos más honestos me acompañan.

Escribo mejor en ayunas, cuando respirar se hace más liviano y creer mucho más espontáneo…

MESSIERAL



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