Hasta la pluma se esconde en el tintero,
hasta el miedo se cubre de ocasión;
no te sé decir hasta dónde llega lo mucho que te quiero
pero sí puedo hablarte de lo mal que se siente estar sin ti.
Hasta la culpa se empecina en el infierno,
hasta el cielo pronuncia su maldición;
no te sé decir hasta dónde duele lo mucho que te espero
sabiendo que por ahora, a mi encuentro, tú no podrás venir.

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