Piedad, imploré al cielo verdugo cuando obtuve todo lo que anhelé.

Puedo jurar, en nombre del alma que alguna vez tuve, que fui mucho más feliz antes de ello; todo lo extraordinario me ocurrió cuando lo obtenido me era inesperado y verdadero. 

Piedad, imploré al cielo verdugo. 

MESSIERAL



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