Russell Hotel

Se llamaba como nadie más en este mundo,
se llamaba y caminaba sin un rumbo;
se parecía tanto a mí, con distinto sexo pero mucho…

Se llama como el sol y aprendía movimientos
que coincidían con los míos en su habitación;
se llamaba como nadie, más besaba como yo,
se decía emocionada por tal honor.

Se llamaba como la lluvia y obedecía únicamente a mi voz
que acariciaba los recovecos de su centro sin color;
se llamaba como nadie, más amaba como yo,
se sabía elegida por mi trasflor.

Se llamaba como nadie más en este mundo,
se llamaba y bailaba sin arrumbo;
se parecía tanto a mí, con distinto sexo pero mucho,
se sabía colmada como yo…

Nueva Guatemala de la Asunción 11 de octubre de 2,020
MESSIERAL

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