Está noche mis poemas se dibujan con tu voz
y la que se desdibuja es tu cara,
no hay arte marcial o pasional capaz de evitarlo;
nunca estuvimos tan solos, en realidad, o tan rotos,
compartir era una forma bella de provocar a la casualidad
que nos hizo reencontrarnos una vez más.
No mires atrás, ya nos ronda la muerte con su hoz,
no estamos a salvo desde que la playa
se secó hasta la última gota por nuestros más preciados,
corrompidos y conmensurados delitos;
entre todos, el de alejarnos fue el peor.
Acudir era una forma bella de incordiar a la necesidad
que nos hizo sobreestimarnos hasta el final.
Está noche mis poemas se dibujan con tu voz
y la que se desdibuja es mi alma,
no hay parte judicial o sideral capaz de evitarlo;
nunca estuvimos tan rotos, en realidad, o tan solos,
compartir era una forma bella de provocar a la casualidad
que nos hizo reencontrarnos una última vez más…
— Messieral.
12 de febrero de 2,024.







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