Somos uno mismo y otros a la vez,
una lágrima de infierno que atraviesa
las once dimensiones del fuego.
Siento que no puedo más,
en el preciso momento
en el que apenas comienzo.
Siento que soy inmortal,
en el exacto momento
en el que aparezco muerto.
No quiero estar aquí,
no quiero ver de nuevo
a los ojos de tu reino;
me sabe a poco, me siento violento,
no es primera vez, parece que nunca amanezco.
Llévate mi cuerpo y todo
lo que acerca mi mente
a lo que no es verdadero.
Quédate en silencio
porque a estas alturas
escucharte no es lo que quiero.
Somos uno mismo y otros a la vez,
una lágrima de infierno que atraviesa
las once dimensiones del verso…
— Messieral.
9 de marzo de 2,024.


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