12/04/24:
Hace aproximadamente dos años sufrí una extraña enfermedad de la que jamás supe a ciencia cierta la causa. Una inflamación progresiva que en algún momento llegó a afectarme ambas piernas, lo más complicado no fue la inflamación sino un ardor profundo e intenso que me impedía moverme con normalidad.
El mínimo roce de la ropa o de mi mano era capaz de hacerme temblar de dolor… Fue grotesco pero luego de hacerme creer que jamás iba a volver a caminar con normalidad logré recuperarme.
Hoy he vuelto a notar algunas sensaciones que me resultan familiares de ese entonces y me preocupa; sin embargo, deseo con todas mis fuerzas que sólo se trate de algo pasajero, tan sólo malos recuerdos.
Es momento de volver a caer hacia adentro, volver a encontrar mi fuerza, esa fuerza que me hizo recuperarme aquella vez, esa fuerza que hoy me tiene caminando con normalidad, como tanto lo disfruto.
El Monstruo tiene nombre de dolor, quema en lo más profundo como una quemadura de tercer grado, inunda de desesperación; pero su control jamás será permanente. Parte de su fuerza es la mía.
Es más peligroso cuando no me golpea a mí sino a mis seres más cercanos, justo en ello radica la razón de ser de este diario…
Pero el arte me sigue salvando.
— Messieral “El Diario del Monstruo fragm. 37”


Deja un comentario