Este amor que tanto hacemos me resuelve las dudas, este suspiro de satisfacción. Todo lo importante permanece, lo demás siempre se diluye entre la niebla que observo a la distancia. El rostro de Dios suele sonreír cuando nuevamente gano yo, cuando vuelvo a acercar a mis labios lo que tanto necesito para ser feliz.
La performance es un verso, mis amantes volvieron y ante la verdad nuevamente desaparecieron; no hay felicidad en alguien que busca en el pasado respuestas para resolver un presente patético. Mientras tanto, juego al juego; la lealtad no la espero, simplemente la construyo con aquellos que yo elijo a la hora de emprender el vuelo.
Tú no te asustes, yo me divierto; el rostro de Dios suele sonreír cuando nuevamente celebro, cuando vuelvo a acercar a mis labios lo que quiero… Este amor que tanto hacemos me resuelve las dudas y es comienzo.
MercyVille Crest, 24 de agosto de 2,024


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