Avanzo, observando colores que no soy capaz de identificar, pero que escucho con claridad. No sé si realmente pienso en algo o si mi sonrisa significa que nada es tan importante, ni lo bueno ni lo malo.
A veces pierdo por completo la fe y, sin remordimientos, la recupero enseguida. A veces maldigo el tiempo que no existe, con el descaro de un socio-pensante-rebelde-seductor que ve más allá de lo evidente.
He vivido, y estoy seguro de que aún quedan muchas cosas bellas por delante. Mi historia no termina en el capítulo donde antiguas amantes y amores me buscaron a causa de la enfermedad de mi madre, porque no se sentían conformes, felices ni satisfechas con sus vidas actuales. Buscaron mi punto vulnerable y yo jugué a convertirme en un fantasma, alejándome de la desdicha de sus motivos, fueran los que fueran.
Sigo buscando la verdad en las personas, en el amor y, principalmente, en el arte. Nada me hace más feliz que la creación y la divulgación artística.
Son tiempos complicados. La enfermedad de seres queridos se traduce en incertidumbre, desesperación y rabia, pero el arte siempre ha sabido mantenerme a flote.
Soy consciente de que hay seres de mi pasado que aún me desean o quieren, da igual si intentan mentirse o mentir a sus parejas actuales; eso no es lo importante. Tampoco he querido en ningún momento hacerles sentir mal al alejarme. Simplemente, no quiero seguir siendo parte de historias que no son para mí. Siempre he de desear lo mejor a quienes me buscaron, pero no me parece el momento oportuno, ni la vida correcta, para extender la comunicación con quienes buscan algo de felicidad, éxtasis o plenitud en nuestras antiguas glorias.
De momento, me siento muy afortunado en el amor, en lo creativo y en la fortaleza que otorga conocerse a uno mismo cada vez más.
Me siento tan fuerte al lado de quienes están conmigo, y eso me basta. Aunque la tristeza o el aburrimiento a veces me hagan dudar de si hice lo correcto; casi siempre me respondo que sí.
Si alguien me llama narcisista o piensa mal de mí, quizás se equivoque. Tal vez, en algunos aspectos, soy mejor, de hecho, el mejor; y en otros, mucho peor, el peor.
Extiendo mis brazos una vez más. Lo que es mío está llegando y lo recibo. No hay bien, no hay mal. Los monstruos convivimos felices, simplemente…
—Messieral
MercyVille Crest, 14 de septiembre de 2,024


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