Ahora duermes y yo me reservo el derecho a besarte los labios, estás ausente. Últimamente nos han pasado por enfrente mil años… Sé que es complicado, que te quiero y que me quieres, que no es fácil lidiar con aquello que no controlamos.
Todo en la vida acaba pasando, nada es eterno si no llega a un fin que le renueve; y esto, cariño mío, también pasará. Da igual el desgaste en nuestros universos, siempre encontraremos el camino que conduce, inequívocamente, a nuestros cuerpos.
Quiero ser una vez más uno contigo, ser una vez más el despertar de todos tus sentidos y que tú seas la serenidad que me falta cuando todo avanza pero fuera de ritmo…
—Messieral
MercyVille Crest, 17 de septiembre de 2,024


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