Comunicado: Un Llamado al Arte con Propósito

En un mundo saturado por la inmediatez y el bullicio constante de las redes sociales, los artistas enfrentamos una encrucijada. Hemos sido arrastrados a la cultura de «crear contenido» no por una necesidad creativa auténtica, sino por la presión de estar visibles, de mantenernos «relevantes» a costa de nuestra integridad artística. Es momento de hacer una pausa y reflexionar sobre el peso de nuestras acciones.

El arte no debe reducirse a meros fragmentos de autopromoción. No somos influenciadores que viven de la visibilidad momentánea; somos creadores, seres que transforman emociones, ideas y realidades. Pero en esta era, la presión por producir constantemente y estar siempre presentes ha hecho que muchos de nosotros olvidemos nuestra verdadera esencia: la de artistas que crean con profundidad, no por algoritmos ni estadísticas.

Este constante flujo de autopromoción y la necesidad de agradar al algoritmo en redes sociales puede dañar nuestra relación con el arte, despojándolo de su verdadero propósito. Nos empuja a producir cuando no sentimos el impulso natural de hacerlo, nos impone expectativas de rendimiento y exposición continua. El arte necesita su tiempo, su espacio para respirar y madurar. Requiere silencio, reflexión y, a menudo, momentos de desconexión.

Respetar el arte significa reconocer que no podemos ni debemos forzarlo a encajar en los moldes que la cultura del «contenido» nos impone. Somos artistas, no máquinas de producción. Nuestros trabajos son frutos de experiencias íntimas, de momentos únicos de inspiración, no de una necesidad de estar en el escaparate digital todo el tiempo.

Es necesario que recuperemos el respeto por lo que hacemos. Que comprendamos que la verdadera visibilidad viene cuando lo que ofrecemos es genuino, no solo cuando buscamos estar presentes. Debemos aprender a soltar la obligación de estar visibles y abrazar el hecho de que el arte puede, y debe, tomarse su tiempo para gestarse. No todo lo que hacemos debe compartirse de inmediato; no todo lo que sentimos debe exponerse en una plataforma.

Artistas, es hora de repensar el ciclo, de detenernos y dejar de alimentar una cultura que vacía el sentido de lo que creamos. Dejemos que el arte vuelva a encontrar su lugar y su tiempo, libre de las cadenas de la visibilidad constante. Nuestro trabajo merece respeto, y para eso, debemos ser nosotros los primeros en honrarlo.

—Messieral

MercyVille Crest, 18 de octubre de 2,024

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