Una habitación, los boleros de Jaramillo y nuestra piel,
un mundo nuevo, un sueño nuestro y un lugar al que volver…
Tus desnudas manos, nuestro andén,
mis piernas firmes y la más romántica historia al renacer.

Porque, ¿para qué querría mucho más?
Si contigo ya soy dueño del mundo entero
y de todos aquellos que están por claudicar.

Una habitación, tus instantes: todos míos,
los mejores años, un sueño inquieto: El Gran Querer.
Tus desnudos labios, un amor vivo,
un beso a tiempo que nos hace estremecer,
ser los mejores cómplices en todo destino
y en la más romántica de las historias… Amanecer.

Porque, ¿para qué querría mucho más?
Si contigo ya soy dueño del mundo entero
y de todos aquellos que están por comenzar.

—Messieral
MercyVille Crest, 17 de octubre de 2,024


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