Te saboreo en el sexo
como en la boca;
conozco tu historia,
sé de tu deseo.

Te saboreo en el amor
como en la derrota;
sé de tu gloria,
conozco tu portento.

Avanzo por tu cuerpo,
mi tormento y poema;
un enigma nacido
de todos los tiempos
que me guía hacia ti.
Y al fin,
te encuentro.

No voy a perderme
el placer de verte primero,
de amarte mejor,
de escribir tu aroma
y seducir tu cielo.

Te saboreo en la boca
como en el sexo.
Conozco tu deseo,
escribo tu historia.

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—Messieral
MercyVille Crest, 16 de noviembre de 2,024

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