No hay problema,
les observo desde aquí,
mi poema me condena de raíz.
No hay problema, sólo quiero ir a dormir;
en mi bosque no existe lo que no vi.

No hay problema: una vez fui tan feliz,
que no queda ni rastro del que yo fui.

Cada quien en sus cosas, cada cual en un tema.
Caigo derrotado, pero sé que no se enteran.
No hay manera de anunciar todas mis penas:
“Sé feliz” se repite, cual sentencia…

No hay problema, yo les odio desde aquí.
Mi condena ahora versa sin latir.

Cada quien sus cosas, cada cual en su idea.
Caigo acorralado, pero sé que no me esperan.
No hay forma de renunciar, ni de pedir una tregua:
“Sé feliz” se repite, pero siempre es en reversa.

No hay problema, les escucho desde aquí.
Mi tristeza ahora me invita a dormir.
No hay problema, aunque no sepa vivir:
con mi enroque no me defiendo ni a mí.


—Messieral
MercyVille Crest, 14 de diciembre de 2,024


Anuncios

Deja un comentario

Últimas Entradas

Entradas más Vistas