No me veas tan fijo,
sin querer un buen día te digo:
sé que una vez te desnudé, pero no consigo
recordar mi cetro en tu ombligo;
y sentirás que no merezco el olvido
que venías a ofrecerme desde el principio,
te aferrarás a la idea equivocada de lo que he sido,
pedirás un poco más, un último intento de reinicio.
No me veas tan fijo,
hasta hace no mucho me he perseguido;
sin logar alcanzarme a mí mismo.
No me veas tan fijo,
hasta hace muy poco me he querido
conocer realmente y no he podido.
Sin querer un buen día te digo:
sé que una vez te desnudé, pero no consigo
recordar tu cadencia en mi sonido…
—Messieral
MercyVille Crest, 17 de diciembre de 2,024






Deja un comentario