Para estar en donde estoy,
para llenar estas páginas
con versos que de mí han nacido,
para pisar la tierra que ahora piso,
borrando todas las huellas mortecinas
y seguir en pie, continuar con vida,
nadie tiene idea de cuánto he insistido.
Nadie notará las lágrimas,
la sangre y el sudor esparcidos
en el camino que mi paso ha contenido.
Prefiero no dejar rastro,
esto es asunto mío;
y nadie debiera hacerse daño
repitiendo mi temerario estilo.
Aún no estoy derrotado,
aún no me he rendido.
Perdí el miedo al peligro,
a la muerte y a mí mismo.
Ya no soy el mismo,
mi fuego ha renacido,
y el canto que apagué
cuando apagué mi brillo,
ahora está de vuelta.
Ha emitido un quejido.
—Messieral
MercyVille Crest, 6 de febrero de 2,025






Deja un comentario