El Fin del Mundo en sus Ojos

Nunca te haría daño, no con mis manos;
o con mi cuerpo, o con mi alma o con mis versos…

Lo haré, quizás, y será con mis sueños.

Veré la solución e iremos juntos
del principio hasta el fin del mundo;
el mar que habita el líquido profundo
del bosque que erigió mi promesa y el rumbo
que no supe conservar intacto en tu suelo desnudo.

Era un juego desde el principio, uno que no nos enseñaron;
o un argumento, o un infinito cargado de caminos torcidos.


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