Tu Candombe

Aún recuerdo tu nombre,
pero no recuerdo su sabor;
ya no tengo presente en la sangre
el principio del dolor.

De fondo suena una balada rock,
el hemisferio del norte duerme
y palpitan las agujas de dos en dos.

Me ilumina la herida que contengo;
ya no sangra, transfigura el símbolo.
Recibe los dones secretos
sin inmutarse en sus diálogos
infinitos con mis últimos inviernos.


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