«Era de esperarse mi búsqueda intensiva de mareas preferidas y desagradables. Mi exceso de control, mi necesidad de cuidar, mis modos circulares; ¿para qué asustarme si todo vuelve a comenzar en horas impares? Si el deseo es sólo un altar en el que sin arrepentimiento se arrodillan algunas pieles y algunos instantes».

—Messieral

Deja un comentario

Últimas Entradas

Entradas más Vistas