La voz impostora y seductora
configura los días deshabitados,
años de quejas y espera;
¿cómo estando tan rota te quedan ganas
de intentar repararnos?
Dirán con voces inescrupulosas
que la culpa es siempre nuestra
por ir en dirección contraria
de sus frustraciones y maldiciones.
Pero nadie entiende la magia que tiene
contemplar tu sonrisa en la tarde más fría.

—Messieral
MercyVille Crest 20 de enero de 2,026

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