Hemos conservado la vida tantas veces,
de tantas maneras conocimos lo importante;
en cada sueño despertamos a lo evidente,
sin dar crédito del disfrute que mereces.

Parece demasiada la ofensa
cuando en realidad no era para tanto;
no nos hizo falta una promesa
para agradecer las bondades del juego o del canto.

Sonríe, no saldrá como quisimos,
volveré a recitar la línea del tiento
y se la atribuiré a otro autor;
hemos perdido igual, lo que quisimos fuimos,
nos quisimos a rabiar, lo que perdimos perseguimos
sin que aquello sea nuestro París con aguacero
de un día del que tenemos inamovible un recuerdo.

—Messieral
MercyVille Crest 15 de febrero de 2,026

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