Mírame a los ojos
y verás algo parecido
a lo que verías en un lago
en calma que no tiene final,
ni un comienzo de cristal.
Mírame a los ojos
y aún rasgos de los tuyos
te juro que permanecen
intactos como los cipreses
que aquella mañana te vieron llegar.
Y mira como sonríe
mi alma por volverte a encontrar,
por el final de la tristeza
cuando vuelve la dueña
de la historia más bella
que me guardó en su huella.
Y escucha como canta
la lágrima azul en mi cuello,
es terrenal pero tan celestial
vivir para volverte a besar…
©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 29 de enero de 2,017

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