De cristal, frágil,
como una mirada al alhelí;
de esmeril, arte,
como un beso que nunca recobraste.
Y recostar mi beso en tus labios
sería incendio provocado
por una extraña admiración
que siento por lo que fabricas con tu don.
Te escribiría el amor en los párpados,
para que tu fragilidad tuviera
algo mucho más especial entre los labios…
Te escribiría el ardor entre las manos
para que dejes de escribir, nunca,
por todos los caminos necesarios…
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Ciudad de Guatemala 25 de septiembre de 2,017






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