Desnuda y sin las luces
al centro del invierno,
enredada en mi respiración;
desnuda y sin las luces
al frente de un pretexto
que nos aproxima al corazón.
Y un risueño te quiero
que surge muy seguro de mi voz,
como aquella caricia de enero
en la que todo el amor del mundo nos alcanzó…
De los restos de los besos que nos dimos,
que además sé que recuerdas muy bien
aún conservo un anhelo guarecido
que duerme muy tranquilo entre el hoy y este ayer.
Desnuda y sin las luces
al centro de mi universo
enredada en mi satisfacción;
desnuda y sin las luces
al frente de un recuerdo
que nos renueva el corazón…
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 8 de septiembre de 2,018

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