Al pie de mi cama
un rostro que me observa,
no me paraliza,
esta vez resulta familiar…
Viajar en el tiempo
por tan poco tiempo;
despertar de un tierno sueño,
ver las brasas sobre la piel,
perder el sentido en el invierno
y no haber tenido tiempo de perder la fe.
Al pie de mi cama
otro mundo que me llama,
línea directa,
suelas descalzas de penar.
Viajar en el tiempo
durante tanto tiempo;
despertar de un mismo sueño,
ver el agua sobre el cincel,
ganar la batalla en otro enero
y no haber tenido tiempo de perder.
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Ciudad de Guatemala 26 de febrero de 2,018

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