Después de morder tu vestido y tu ropa interior, son tan pocas las cosas que fui capaz de pedirle a la vida… Y hoy te encuentro en el centro de esta gran ciudad, se me hace tan grande el amor y el recuerdo oportuno de tus bellas caricias… Y es el cielo otra vez, no lo puedo creer pero vuelvo a la vida…
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Ciudad de Guatemala 13 de agosto de 2,018

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