Sé que no me reconoces, tampoco yo lo hago; en aquellos años, ni tú ni yo, hubiésemos imaginado esta soledad que ahora se acomoda entre mis cosas… Sin embargo, puede que no sea tan malo y un poco justo además por haberte dejado; y no saber valorar lo que desde entonces fabricabas con tus pasos…
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Ciudad de Guatemala 29 de agosto de 2,018

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