Tantos caminos,
tantas conquistas
y ahora que te busco,
con esta misma mirada
de todos los días,
tú no recuerdas quién soy
y el olvido se instala en mi agonía.
Tantos senderos,
tanta llovizna
y ahora que me buscas,
con esa preciosa mirada
de todos los días,
no reconoces mi voz
y el silencio se posa en tu sonrisa.
A dónde iremos,
del otro lado me podrás recordar;
y tendrás un tiempo
para volver a charlar
con el hombre del verso
que siempre te supo enamorar.
A dónde iremos
del otro lado me vas a esperar;
y tendrás un tiempo
para volver al hogar
que con tus buenos talentos
junto a mí supiste levantar.
Pues quisiera pedirte perdón
por no poder ser tan inolvidable
como me creía que era en aquella estación
en la que cada año me esperaste.
A dónde iremos,
a dónde irás…
A dónde iremos,
me volverías a pensar…
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 7 de septiembre de 2,018

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