Una vez empapados del arte,
bailando tan lento, supimos de amor
y no fue el aullido del hambre,
ni el precioso momento
la verdad de este fin.
Por un momento tan inalcanzables,
tan hermosos, tan cautivantes
que no sé cómo pasó.
Y flotar a tu alrededor
como planeta que orbita,
tranquilo, cerquita del sol;
y atrapar tu embarcación
bajo la cobija
que cubría mi cuerpo en erosión.
Una vez empapados del arte,
bailando tan lento, supimos de amor…
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Ciudad de Guatemala 22 de septiembre de 2,018

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