Ya vivimos los excesos
y no nos asustaron,
ya rompimos los motivos,
las reglas y los ruidos heredados;
seguimos en pie e incordiarios,
políticamente más que incorrectos.
Ya sobrevivimos a los excesos
y no nos asustaron,
ya rompimos los inicios,
las caricias y los ritos incendiarios;
seguimos en pie e incontrolados,
políticamente más que incorrectos,
más que incontenibles y poco rutinarios.
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Ciudad de Guatemala 28 de septiembre de 2,018

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