Sé que tu fe no trasciende fronteras,
que te han fallado como a quien más;
aún me sorprendo al saber que todavía nadie se dio cuenta
de toda la hermosura y tristeza que hay en tu mirar.
Aunque ahora no lo creas, yo sería capaz
de dejar, con los ojos cerrados, esta enorme ciudad
para escapar tomado de tus bellísimas alas
a un lugar nuestro en el que vivir a solas y en paz.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 20 de octubre de 2,018


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