No te vi llorar
de tanta libertad,
pero te vi cerrar
las ventanas casi al final.
No te vi caer,
te vi empezar
y ahora no puedo entender
a dónde llevan tus manos a medio llorar.
No te vi marchar,
te vi suministrar
drogas a tus buenas amigas
que tan sólo eran migajas de pan.
No te vi sangrar
de tanta ansiedad,
pero te vi amaestrada
al comienzo de la soledad…
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 24 de octubre de 2,018


Deja un comentario