Que alguien un día
nos rompa las venas
con la potencia
que solías imponer al cantar;
que alguien nos conmueva
el alma y la falsa verbena
que late en esta enorme ciudad.
Que alguien un día
nos de la respuesta
con la cadencia
que solías nutrir al bailar;
que alguien rompa las cadenas
que sólo tu voz supo reventar
con su dolor material.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 27 de octubre de 2,018


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