Sobre los párpados
la inmaculada agonía
de las horas sin descanso
y de las noches frías.
La soledad elegida
no es lo mismo
sin tener una guarida
o un destino preferido.
Y un dolor preciosamente ajeno
a todo cuanto acontece alrededor;
quizás sea mejor cubrir el heno
que se manchó de sangre sin control.
La soledad mezquina
no es lo mismo
sin tener una caricia
o un secreto abrigo…
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Ciudad de Guatemala 30 de octubre de 2,018


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