Siempre me decía
que aquel no era el momento
y que tampoco era el lugar;
siempre me mentía
creyendo que conservar el silencio
era una buena forma de acertar.
Pero nada se parecía
a lo que siempre aparecía en mi sueño,
tampoco a mis ganas de volar;
porque nunca se cumplía
el mayor de todos mis deseos
que siempre era aprender a disfrutar.
Y hoy he roto las cadenas que me detenían
con la fuerza que yo había contenido
detrás de mi peor disfraz;
y hoy he roto las cadenas que me interrumpían
que me hacían perder el tiempo finito
que esta hermosa vida me da.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 14 de noviembre de 2,018


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