Vuelves,
desde el pasado más exacto
en el que nuestros cuerpos hablaron
y se contaron hasta el último entreacto.
Vuelves
y tu risa parece el cuartel más exacto
para encarnar a mis instintos más bajos
y de ellos obtener lo más perversamente insano.
Vuelves,
me prometí que no te quiero,
me juré que tu deseo conmigo ya no llevo;
y cambio de opinión ipso facto cuando te encuentro.
Vuelves
y contigo vuelve mi lascivia en verso
para encarnar a tus instintos más necios
con el fin de adherirlos a mi cuerpo.
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Ciudad de Guatemala 23 de noviembre de 2,018







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