Sigue sonriendo, yo guardaré nuestro secreto; él jamás sabrá lo que hemos hecho y tampoco lo que ocultas bajo el encierro, bajo tu falda y bajo este último momento; en el que tu voz me nombra de tu cuerpo dueño.
Sigue sonriendo, yo me alejo con el viento, en busca de un nuevo pecado en comienzo.
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Ciudad de Guatemala 24 de enero de 2,019

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