Han pasado tantos temporales
por el largo y ancho de mi cuerpo,
por el largo y ancho de mis besos;
que no estoy seguro de querer olvidar las tardes
en las que hice libres a mis sueños
con la hazaña de permanecer en movimiento.
Porque sólo permaneciendo fijo en lo que anhelo
conseguí avanzar en pos de lo que quiero
y sólo evocando la rebeldía de mi centro
descubrí que no voy ni vengo, pero me elevo…
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Ciudad de Guatemala 24 de enero de 2,019

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