De pronto
ves al rededor
y te encuentras de frente
con la imagen de la mujer
por la que dejaste a todas tus amantes;
ella no se percata de tu presencia,
a penas sabe que estás o que la ves;
ahora se preocupa por llevar en orden otras cuentas.

Tu sigues soñando
de frente al ocaso,
sigues esperando al amor;
quizás ella piensa
que el amor fue aquel acto imbécil
que vivió con un idiota sin emoción.

Y sientes que no lo mereces
que si otras almas se te acercan
es porque algo bueno queda en ti;
ella ya no es la misma de quien te enamoraste,
miras a tu al rededor
y después de desvestirse sin latir
ha desaparecido entre las paredes…

Y te quieres ir,
desaparecer
y, al fin, conseguir
dejar de quererle
como ella se ha dejado a sí…

De pronto
ves al rededor
y te encuentras de frente
con la imagen de la mujer
por la que dejaste a todas tus amantes
y desprecias, cada vez más, a tu mala suerte…


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