Gritaban «te amo» tus ojitos a punto de dormir, a través del umbral; no hay nada que temer, no hay nada que ocultar. Pues si nos quisieran como merecemos no nos obligarían a volvernos a buscar.
A Volvernos a Buscar
—
1–2 minutos
to read
«No vivo, ni escribo para agradar. Escribo como quien deja migajas en el bosque para que el hambre no se pierda».
—Messieral






Deja un comentario