Lloraba mi ángel azul con tanta rabia; nadie entendía su penar. No era un ángel cualquiera, este no estaba programado como los demás; naturaleza le dio un par de alas e infinitos universos en los que crear, para no adaptarse a ninguno de ellos, y así hacer valer toda pena por tan hermosa forma de volar…
Mi Ángel Azul
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«No vivo, ni escribo para agradar. Escribo como quien deja migajas en el bosque para que el hambre no se pierda».
—Messieral






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