Comienzo a escribir esta entrada, aproximadamente, a las nueve de la noche de un día anterior a que sea publicada. El título podrá sugerir una idea de lo que tengo para contarles ahora; pero a lo mejor también se quede bastante corto para con todo lo que, en este día, me ha ocurrido.
Y aunque no quiero entrar en detalles porque sería un poco desagradable, para mí, abordar algunos temas por este medio; quiero que sepan que mi cansancio y hartazgo es inconmensurable ahora mismo. Y, sin embargo, consigo tomarlo con algo de humor porque no queda de otra.
A veces pareciera que la vida se programa para que todo lo malo nos llegue en un mismo día y a una misma hora. Y para que cuando sentimos que vamos saliendo de todo ello… Algo peor ocurra.
Soy pésimo para tolerar la frustración y para ejemplificar eso peor que me podía ocurrir; resulta que perdí muchísimos escritos esta mañana de una forma que ni siquiera puedo llegar a comprender aún. De hecho, la entrada principal de ayer en mi blog llamada: «Algo más que Poesía» constaba de 4 partes y no sólo de 3 como fueron publicadas.
Fue un golpe duro a mi creatividad… Pero a pesar del espantoso día que he tenido y de la mala suerte que también me ha llegado; me siento listo para recomenzar y escribir en esta noche de un noviembre totalmente atípico para mí.
«Tan abandonado iba, de lado a lado, por la habitación; mirando con recelo
las ventanas que no tiene… Mirando tan frustrado la soledad que le quedó.
Tan solitario iba, de lado a lado, por un callejón; y sorprendió en un beso
de dos estudiantes lo rota que traía el alma hoy…
Tan agotado iba, de lado a lado, por las calles sin corazón; mirando con recelo a las almas que entretienen al tresillo perenne de los dioses que olvidó».
MESSIERAL
Nota del Autor
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