Me complace presentarme ante ti
con el alma súbitamente rota
y el honor ya sin latir.

Me complacer ver de cerca este fin,
conocer que la verdad no brota
mientras el rencor no se termina de consumir.

Me complace presentarme ante ti
con el alma súbitamente sola
y el horror a punto de venir…

Con el alma súbitamente rota
y el olvido sobre mí.

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