He puesto mis ojos en ti,
me puede tanto la razón
que no descansaré hasta que, por fin,
comprendas los designios de esta pasión.

He puesto mis ojos en ti,
he puesto hasta mi devoción;
morderé cada instinto sutil
que despierte el fuego en tu interior.

He puesto mis ojos en ti
y el monstruo me despierta en la voz…

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