La secuencia la creamos juntos
y también cada color,
cuando vino el desastre
nadie se hizo cargo
y nadie estaba listo para confesarse;
pero la verdad atraviesa los muros,
los estandartes y hasta los propios males…
Viernes, noche, peregrinas estrellas;
no hubo nada más que perdonarse,
ni que admitir, ni que entregar.
Viernes, noche, viaje a nunca jamás;
no hubo nada más que arrebatarse,
ni que sufrir, ni que cuidar…
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