No esconderé la munición en una caja de flores; en mi alforja no habrá licor por derramar. Tampoco creo que vuelva a ser inmortal. Y aunque exista una minúscula posibilidad, entre todas las posibilidades, de que alguien que aún no me conoce esté esperando por mi forma de ser y de amar, seguramente estaré distraído, extrañando todo lo que pudimos llegar a crear.
El vaho volverá a ser visible cerca de nuestras bocas, pero nuestras bocas no se besarán otra vez. No se puede temer a la muerte después de morir tantas veces, después de dejarte de ver.
Escribirán nuestra historia los lectores; todos los vacíos tendrán que llenar. No contaré los detalles que, con todas las palabras, no podría llegar a explicar.
—Messieral
MercyVille Crest, 6 de octubre de 2,024
¡Estoy de vuelta y me encantaría que me acompañes en mis redes sociales, da clic a tu preferida!

Deja un comentario