Para llorarte es tarde
y demasiado pronto para sonreírte.
A veces, los sentimientos se desdibujan
bajo el peso amargo
de expectativas excesivas
e indiscriminadas.
Para olvidarte es tarde
y demasiado pronto para aliviarte.
A veces, los sentimientos se desdibujan
con la decepción que traen
las expectativas incisivas
y codificadas.
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—Messieral
MercyVille Crest, 18 de noviembre de 2,024
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